Los estudiantes de primer año del Instituto Pío XII cerraron el mes de la solidaridad con una propuesta que unió dos causas que laten juntas: el cuidado del otro y el cuidado de la casa común. Junto al Hogar de Día, confeccionaron flores fuxico -las tradicionales «yoyos» de tela- que se sumarán al Proyecto Nativos, Paisaje Sonoro del Monte Coscoíno, la iniciativa comunitaria impulsada por Gabriela de Santiago para la preservación del ecosistema serrano de Cosquín.

La actividad, además de fortalecer el vínculo intergeneracional entre los jóvenes y los adultos mayores del Hogar, funcionó como puente hacia una causa ambiental que crece en la comunidad. El Proyecto Nativos trabaja con el concepto de paisaje sonoro: registra y documenta los sonidos de la naturaleza autóctona, el canto de las aves, el viento entre las quebrachos, el murmullo del Río Cosquín- para reconectar a los vecinos con un entorno amenazado por la contaminación acústica, el avance urbano y los incendios forestales.

El cierre del mes solidario en el Instituto Parroquial Pío XII se entrelace con esta propuesta: ambas apuestan a la misma idea de comunidad atenta, la que escucha. Los estudiantes tejieron flores; y tejieron una actitud frente al cuidado del monte nativo, aprendiendo que la identidad de un pueblo también se sostiene en sus paisajes y en los sonidos que los habitan, la solidaridad puede sonar a monte, a río y a vida silvestre.





