En memoria de la Señorita Elvira Murias.
El pasado sábado 6 de junio, la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, del centro de Cosquín, fue el lugar de celebración que unió fe, educación y memoria. En la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, la Escuela Parroquial Pío XII organizó esta Eucaristía especial presidida por el párroco el P. Carlos Joaquín, en memoria de su fundadora, la Señorita Elvira Murias, con puertas abiertas a toda la comunidad.
Un altar que comunicó nobleza

Antes de comenzar la celebración, se armó un pequeño altar conmemorativo con cuatro signos cargados de sentido: la imagen de Elvira, un pan grande como símbolo de su vocación docente, una teja y un ladrillo del primer colegio -testigos de los comienzos de la institución-, y el escudo de la Escuela Parroquial Pío XII.
Cada elemento fue traído al altar por miembros de la comunidad educativa mientras sonaba el Ave María.
«La Seño Elvira fue fundadora, maestra y directora; pero, sobre todo, fue un espacio de cielo abierto para Cosquín», resonó en la bienvenida.
El pan que se parte y se reparte
La liturgia estuvo animada por docentes, estudiantes y familias de los tres niveles del Pío XII. Las lecturas del día -se entrelazaron con la figura de Elvira: la de una mujer que entendió la educación como pan que «se amasa con paciencia, se parte con sacrificio y se reparte generosamente a todos».
La celebración cerró con un llamado a salir renovados: ser también, como Elvira, «pan tierno, cercano y generoso para cada hermano de Cosquín».
Compartimos la oración final que estuvo a cargo de Marcela y Agustina:
Señor Jesús, Pan de Vida y Fuente de Amor,
hoy te damos gracias por el milagro de tu presencia en la Eucaristía,
que nos alimenta, nos une y nos llena de esperanza.
Te damos gracias, de manera muy especial,
por la vida de nuestra querida Señorita Elvira Murias.
Gracias por sus años de entrega en nuestra Escuela Parroquial,
por su tiza gastada con amor, por su paciencia de madre y maestra,
y por habernos enseñado que educar es partirse y repartirse para los demás.
Te pedimos, Señor, por su eterno descanso en tus brazos,
y por el consuelo de su hermosa familia y de todos los que la extrañamos.
Ayúdanos a nosotros -abuelos, padres, docentes, alumnos y vecinos-
a mantener viva su huella y su herencia en Cosquín.
Que la Escuela Pío XII siga siendo siempre un pedacito de cielo,
donde se aprenda con el corazón y se comparta la vida como el pan.
Danos la gracia de ser, como la Seño Elvira,
constructores de paz, servidores alegres y signos vivos de tu amor.
Amén.
Producción: Seño Natalia Garzaniti, nivel inicial. Participaron de la organización los tres niveles del Instituto.



