Conmemorar y reflexionar sobre el Día del Respeto a la Diversidad Cultural es un valor que nos invita a mirar el mundo con los ojos abiertos, reconociendo que cada persona, cada pueblo y cada historia aportan algo único a la humanidad, porque todos somos diferentes y eso nos hace únicos. Por lo tanto, traer a nuestra memoria este día tan importante, implica reconocer y apreciar las distintas formas de pensar, creer, expresarse y vivir de cada cultura.
Aprendimos que la diversidad cultural es como una caja de crayones gigantes, donde hay muchísimos colores, donde cada persona es como si fuera un color especial y diferente, ya que hablan otros idiomas; sus comidas, costumbres, las formas de vestir son distintas y cada uno festeja sus propias fiestas de diversas maneras.
La diversidad cultural es riqueza, ya que está en los idiomas, las tradiciones, la naturaleza, las creencias, las formas de pensar y de sentir. Nos enseña que no hay una única manera de ser o de vivir, sino muchas, y que todas merecen respeto, valorando las diferencias entre las personas y grupos humanos.
Además, descubrimos que al respetarnos aprendemos a conocernos y a aceptar nuestras diferencias, a ponernos en el lugar del otro, a comprender sin juzgar, a tratar al otro como me gusta que me traten, a cuidarnos física y emocionalmente, a valorar todo lo que Dios nos regala día a día. Si nos respetamos hacemos que el mundo sea mejor.
Mirar el mundo con los ojos abiertos.
La diversidad cultural es una riqueza.
Ponernos en el lugar del otro.
Cuidarnos.



